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David Bisbal: el detrás de cámaras de una estrella que conecta desde el corazón (Exclusiva)

Para David Bisbal, cada concierto es una oportunidad de conectar con su público, de compartir su pasión por la música y, como él mismo dice, de “dar el 100% en cada nota”. Pero detrás del espectáculo hay una serie de rituales, objetos esenciales y momentos personales que lo preparan para brillar sobre el escenario. En este Backstage Pass exclusivo para Us Weekly en Español, el cantante almeriense de 45 años nos lleva detrás de las cortinas de su vida en gira.

Rituales para calmar los nervios y conectar

David Bisbal tiene claro lo que necesita antes de subir al escenario: un momento de tranquilidad. “Siempre paso al menos media hora calentando mi voz, haciendo ejercicios. Es imprescindible para salir con todo”, explica.

Pero lo que realmente lo llena de energía son los encuentros previos con sus fans y asociaciones infantiles. “Me gusta mucho recibir a los clubes de fans porque ese contacto me recuerda por qué hago lo que hago. También me emociona cuando vienen niños de asociaciones, como los que luchan contra el cáncer infantil o con síndrome de Down. Esos encuentros me inspiran a dar lo mejor de mí, porque siento que mi música puede significar algo especial para ellos”, compartió.

“Esas visitas no solo me calman, también me llenan de perspectiva. Subo al escenario con una energía diferente, sabiendo que estoy conectado con algo más grande”, añadió el cantante.

El camerino más sencillo (y práctico)

Cuando se trata de su camerino, David bromea diciendo que es “el más aburrido de todos”. ¿Los básicos? Agua, hielo, café y algo de fruta. “Mi esposa siempre se ríe porque no hay nada más. Pero para mí, es suficiente. Prefiero que todo sea práctico y cómodo”.

David Bisbal.
David Bisbal. Photo by Medios y Media/Getty Images

La vida en gira: tecnología, libros y medicinas

David viaja ligero, pero no deja nada al azar. “No puedo salir de gira sin mi tecnología, que me conecta con mi familia, y mis libros. Me encanta leer novelas históricas y libros de productividad, porque me ayudan a desconectar y aprender. También llevo medicinas, porque si me resfrío, necesito reaccionar rápido. No puedo permitirme parar”.

Sus lecturas, dice, son una parte importante de sus momentos de descanso. “A veces cambio de género cuando siento que necesito algo diferente. Pero siempre llevo un libro conmigo. Es una manera de mantener la calma entre el caos de la gira”.

Momentos inolvidables sobre el escenario

A lo largo de su carrera, David ha vivido experiencias que jamás olvidará. Una de las más memorables ocurrió en un lugar inesperado: “Una vez, en Katmandú, Nepal, mi amigo Jesús Calleja me hizo cantar en una plaza. No había planeado nada, pero terminé cantando para la gente local. Fue un momento único. La reacción de la gente me recordó que la música trasciende idiomas y culturas”.

El “después” del show: reset y reflexión

Una vez termina el concierto, David tiene un ritual que nunca cambia. “Siempre me ducho enseguida, como un futbolista después de un partido. Es mi manera de resetearme, reflexionar sobre lo que acaba de pasar y relajarme antes de seguir”.

Para David, este momento también es una forma de valorar lo vivido: “Cada concierto es único, y cuando lo procesas, aprecias aún más la conexión que has tenido con el público”.

El futuro de los escenarios

Aunque ha pisado algunos de los lugares más icónicos del mundo, David tiene nuevos sueños por cumplir. “Me encantaría cantar en el Teatro Colón de Argentina o en el Madison Square Garden. Siempre hay metas por alcanzar, y eso me motiva a seguir creciendo”.

Con su humildad y pasión por la música, David Bisbal demuestra que cada concierto, cada gira, es más que un espectáculo: es una oportunidad de conectar con su público desde el corazón.

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